SOS Animales - Jerbos
 

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La más variada información sobre estos animalitos saltarines:

Comportamiento

Selección

Alojamiento

Alimentación

Adiestramiento

Reproducción

Enfermedades
Jerbo







El Comportamiento del Jerbo

El jerbo tiene varios hábitos y costumbres específicas cuya observación es interesante. Constituyen parte de la vida diaria del animal y conviene que el propietario sepa algo acerca de ellos de modo que pueda comprender mejor a su animalito. Algunos aspectos del comportamiento no están aún bien entendidos, y se necesita más estudio para adquirir mayores conocimientos acerca de los jerbos.

CICLO DE ACTIVIDAD

La vida del jerbo es una vida de actividad cíclica. Alterna períodos de intensa actividad con breves períodos de sueño o de descanso a lo largo del día. Cuando está despierto, corre velozmente de un lado para otro como una ardilla. Investiga con curiosidad todo lo que le parece novedoso. Come continuamente para poder soportar sus explosiones energéticas. Se sepulta en el material de su lecho, roe lo que se le ponga por delante y hace nidos. Su intensa participación en estas actividades hace que resulte fácil comprender por qué necesita descansar de vez en cuando.
Un jerbo suele estirar sus patas delanteras y bostezar casi como un gato o un perro. Como podrás adivinar, después de eso suele venir una siesta. El sueño puede ser profundo e ininterrumpido; si no fuera por su respiración, podrías a veces preguntarte si aún sigue vivo. Cuando hace calor, puede arreglar el material de su lecho para acostarse en el suelo desnudo de la jaula. Se enrollará sobre un costado, se estirará sobre su estómago, o incluso puede que se recueste de espaldas. Cuando hace frío, los jerbos suelen dormir muy juntos, o incluso amontonados unos sobre otros. Les gusta meter la cabeza entre sus patas traseras y enrollar su cola alrededor de su cuerpo -con lo cual su aspecto parece el de una pelotita de pelo de 5 cm de diámetro-.
Durante el período de descanso o de sueño del jerbo, no debes molestarlo. Esto sería contrario al estilo de vida del animal y podría irritarse, como un niño al que no dejan dormir la siesta.

CURIOSIDAD

Esta característica domina en gran medida el comportamiento activo de los jerbos. Si te aproximas a su jaula, ellos invariablemente, se acercarán para ver qué novedad en comida o en juguetes les has traído. Estarán siempre ansiosos para inspeccionar o investigar casi cualquier juguete u objeto que les ofrezcas: tubos, puentes de juguete o escaleras, vehículos, cestos, cochecitos, cajas, latas vacías, trozos de tela o de papel, bloques de construcción, etc. (Debido al hábito de roer que tienen los jerbos, asegúrate de que estos objetos no representan ningún peligro para los animales.) Su interés por un juguete u objeto nuevo durará poco tiempo y la curiosidad le hará explorar uno nuevo muy pronto.
Esta curiosidad es tan grande que un jerbo hambriento sometido a una prueba de laberinto con comida, se detendrá para explorar cada "callejón sin salida" antes de llegar al final.
Si metes la mano en su jaula, la primera reacción del jerbo consistirá en olfatearla y examinarla. Normalmente querrá trepar a tu mano y a tu brazo para seguir explorando, si se lo permites.
A veces la temeridad está relacionada con la curiosidad. En cautividad, el jerbo tiene pocas oportunidades de aprender lo que es el temor por experiencia propia o por la de sus padres. Los movimientos o ruidos repentinos pueden asombrar a los jerbos, especialmente a los más jóvenes, pero parece que esta reacción se debe más bien a la sorpresa que al temor. Generalmente no demuestran temor ante objetos, gentes, ruidos, luces, u otro animal desconocido. A causa de esta falta de temor, debes tener cuidado al permitir que tus jerbos entren en contacto con otros animales. Es posible adiestrar algunos perros y gatos para que toleren a los jerbos, pero otros pueden considerar al jerbo como una sabrosa comida o como un entretenido juguete.

EXCAVAR
Excavar y arañar son actividades normales para los jerbos. En estado natural, pasan mucho tiempo excavando para hacer sus madrigueras y para buscar comida entre las hierbas y los arbustos del desierto. Sus cortas extremidades anteriores hacen rápidos movimientos para excavar, y las patas posteriores lanzan el material excavado hacia atrás -de manera análoga a un perro cuando hace un hoyo-. A veces también usan la cabeza para empujar material u objetos hacia donde no estorben.
Las aguzadas uñas de las patas delanteras del jerbo pueden eventualmente excavar a través de cartón o hacer arañazos en la madera o en el plástico. Sin embargo, el autor no conoce ningún caso en el que un propietario de jerbos haya sido arañado lo bastante como para romper su epidermis.
En ocasiones puedes mirar dentro de la jaula de los jerbos y pensar que has perdido un animalito. Lo probable es que el animal que falta se halle sepultado completamente debajo del material del lecho. Rasca ligeramente la jaula y probablemente verás asomar una simpática cara con bigotes, como una ardilla en miniatura saliendo de debajo de un montón de hojas.

ROER
 Los incisivos del jerbo crecen durante toda su vida. Si han crecido demasiado o están demasiado cortos, el animal no podría sobrevivir por mucho tiempo. En cautividad esto no suele ser un problema. De ser necesario puedes poner en la jaula un bloque de madera para el desgaste de los dientes, aunque por lo general la comida dura que tiene que haber en la dieta suele ser suficiente.
En algún momento, los jerbos intentarán roer o morder casi cualquier material que se les ponga por delante -material del lecho o para anidar, papel, cartón, tela, madera, hueso, plástico e incluso metal-. Esto es normal y forma parte de sus hábitos diarios.

DESPLAZAMIENTO
La habilidad para saltar con sus patas traseras es una característica que hace del jerbo un animal doméstico único y que le ha hecho merecedor del apodo de canguro de bolsillo. En estado natural, los jerbos pueden saltar varias decenas de centímetros, de ser necesario. Los jerbos jóvenes pueden usar sus patas traseras para saltar desde el momento en que son destetados. Cuando se sorprende a los jerbos de una jaula en la que hay varios de ellos, ésta toma el aspecto de una caja de judías saltarinas que dan saltos en todas direcciones. Los jerbos más maduros no suelen saltar tan frecuentemente, aunque conservan esa capacidad siempre conservan esta capacidad. En cautividad, incluso los jerbos que tienen mucho espacio rara vez saltan más de 45 cm en sentido horizontal o de 15 cm verticalmente.
Algunos jerbos saltan directamente hacia arriba cuando se los sorprende. Pero en general pueden saltar hacia adelante, hacia atrás, hacia uno u otro lado, e incluso girar completamente sobre sí mismos en el aire si así lo desean.
Por lo general, los jerbos se mueven sobre las cuatro patas, con sus cortas patas anteriores proporcionando un apoyo y equilibrio limitados. De vez en cuando, hacen una pausa para sentarse o para ponerse de pie sobre los cuartos traseros -como las ardillas-. Ésta es su posición preferida para comer o para beber. Para satisfacer su curiosidad, los jerbos se alzan completamente sobre las patas traseras, estirándose cuanto pueden, e incluso se inclinan ligeramente hacia atrás -siempre naturalmente, manteniendo el equilibrio-.
La cola le resulta sumamente útil. Ayuda al jerbo a mantener el equilibrio cuando se sienta, se pone de pie cuando llega a tierra después de un salto. Durante un salto, la cola puede actuar como timón para ayudar a guiarle mientras está en el aire.
Los jerbos pueden trepar verticalmente por una rejilla de alambre sin dificultad alguna, pero no pueden colgar cabeza abajo del techo de una jaula de rejilla metálica durante mucho tiempo.

RUIDOS
Estos animales son relativamente silenciosos. Su único sonido vocal es un chiichii débil y agudo, que más parece el piar de un pájaro que el sonido de un roedor.
Incluso no es frecuente oír este ruido, a menos que haya una camada de crías o que los padres estén teniendo una breve "discusión familiar".
A partir de la edad del destete, la mayor parte de los jerbos pueden hacer un ruido en el lecho o en el suelo de la jaula tamborileando o golpeando rápidamente con sus cuartos traseros. Este ruido, una especie de staccato, puede ser una señal de aviso, como el golpeteo de la cola de un castor. Parece que significa ¡Cuidado! y puede ser repetido por otros jerbos que lo oyen. También parece querer indicar la emoción de estar en un nuevo ambiente o el entusiasmo en la época del apareamiento.
La acción de excavar rápidamente o de arañar el suelo o las paredes de la jaula con las patas delanteras también produce un característico ruido o sonido.

CUIDADOS EXTERNOS
A los jerbos les gusta la limpieza, y cuidan bien de sí mismos, sin necesidad de demasiados esfuerzos por tu parte.
Usando sus manos y lengua, se lavan la cara, las orejas, la cabeza, el cuerpo y la cola a la manera de los gatos. Es frecuente que un jerbo acicale a otro. Estas acciones promueven la limpieza, estimulan la piel, evitan las marañas en el pelaje y ayudan a mantener brillante la capa o pelaje.
Puesto que los jerbos son originarios de climas muy secos, su piel produce ciertos aceites naturales para protegerse de la sequedad. La humedad puede alterar los efectos de estos aceites, dando como resultado una capa enmarañada, que los animales cuidarán acicalándose y rodando sobre el material seco del lecho.




Selección

Si alcanza la edad de un mes, lo más probable es que un jerbo pueda tener una vida larga y saludable; es conveniente tomarse un margen de seguridad, agregando unas pocas semanas, y adquiere tus jerbos cuando tengan unas seis a ocho semanas de edad. A esta edad serán ya bastante resistentes, no demasiado nerviosos, y su aspecto y acciones te resultarán mucho más divertidos.

Los jerbos parecen estar mucho más activos y sentirse mucho más felices si se los mantiene en parejas de diferente sexo. Dos hembras o dos machos maduros pueden pelear si se los tiene juntos, especialmente si se criaron en familias diferentes. Lo mismo vale para los grupos mixtos de hembras y machos de más edad.

Si tienes que tener un único jerbo, cualquier sexo será igualmente satisfactorio. Asegúrate de que le dedicas suficiente atención y proporciónale juguetes para que tu animalito se pueda mantener activo y satisfecho.

ASPECTO

Busca los animales cuyos movimientos y acciones sean rápidos y enérgicos, como los de una ardilla. Los jerbos tienen que estar alertas -cualquier movimiento inesperado por tu parte debiera sorprenderlos y alarmarlos-.

El cuerpo tiene que ser moderadamente lleno y de aspecto firme; una apariencia de excesiva gordura puede ser debida a una edad muy avanzada o a la sobrealimentación. El pelaje tiene que ser relativamente largo, suave y brillante, como el de una ardilla voladora. La cantidad y la distribución de pelo negro entre el pelo marrón rojizo varía. La parte inferior del cuerpo tiene que ser de color gris claro o blanco cremoso.

La nariz y la cabeza tienen que ser algo cortas y romas, y no largas y delgadas. Las orejas han de ser bastante pequeñas, no demasiado redondeadas y tienen que estar erectas. Los ojos tienen que ser grandes (pero sin sobresalir demasiado), oscuros y de aspecto titilante o brillante.

Puede haber ciertas variaciones en lo referente a la longitud y diámetro de la cola, pero en el momento de seleccionar a tu jerbo esto es una incógnita; porque al nacer la cola de un jerbo tiene sólo la cuarta parte de la longitud de su cuerpo, y alcanza casi la misma longitud de aquél cuando el animal crece.

Una malformación en la cola o una cola corta con el extremo no aguzado -aunque tenga pelaje- puede ser el resultado de una herida.

Las peleas pueden dar como resultado un ojo parcialmente cerrado, una herida en la boca, un bulto en la nariz o en la cabeza, o llagas en el lomo. Comprueba bien las patas y las uñas para asegurarte de que están en buenas condiciones.

Unas zonas sin pelo pueden indicar una deficiencia de la dieta. Si el animal se rasca frecuentemente la capa, es posible que haya parásitos externos.

Los ojos o la nariz con secreciones, un trasero húmedo, las llagas de la piel, los bultos extraños, o las heridas pueden ser signos de una enfermedad o de un estado que puede estar más allá de tus posibilidades de curarlo.



El Alojamiento

Las tiendas de animales ofrecen una gran variedad de jaulas adecuadas para los jerbos. Las jaulas pueden estar hechas de madera, chapa metálica, vidrio, plástico, rejilla o malla de alambre, o de diferentes combinaciones de estos materiales.

JAULAS

Los jerbos parecen estar mejor en jaulas con suelos sólidos. Una superficie de suelo de unos 25 x 50 cm. o de 40 x 40 cm. parece ser adecuada para una pareja más una camada de cachorrillos. La jaula normal de tamaño grande para nosotros los hamsters, la jaula para animales pequeños, el acuario de 40 litros e incluso algunas grandes jaulas para pájaros, como los que se venden en las tiendas de animales, pueden resultar adecuadas.

Para permitir que el jerbo pueda comer o beber como acostumbra, es decir, sentado, y para dejar algo de espacio para estirarse, es conveniente que la altura de la jaula sea de unos 20 a 25 cm.

Cada tipo de jaula tiene sus ventajas y sus inconvenientes en cuanto a durabilidad, higiene, peso y seguridad. Se prefiere las jaulas de metal, plástico y vidrio por la facilidad de limpieza. La madera es más barata, pero también es menos duradera y más difícil de mantener en condiciones higiénicas. (Los jerbos pueden roer las superficies de madera no protegidas, y pueden arañar en cierta medida las superficies de plástico y de madera).

Normalmente tus jerbos no saltarán hasta una altura suficiente como para escapar de un acuario o de una jaula abierta por la parte superior, pero conviene que haya algún tipo de techo o de tapa para evitar la entrada de intrusos permitiendo, al mismo tiempo, la ventilación. Estas cubiertas pueden hacerse con rejilla de alambre, o pueden comprarse en tamaños estándar en las tiendas de animales.

El espacio entre los barrotes de la jaula o el tamaño de las aberturas de la rejilla debería de ser como máximo de unos 15 mm; así evitarás que se produzcan heridas en las narices de los jerbos durante sus intentos de roer el metal. No debe usarse malla contra insectos en ningún lugar que quede al alcance de los jerbos, ya que éstos pueden abrirse paso a través de ella con las uñas o con los dientes.

Es preferible que los costados de la jaula sean sólidos hasta una altura de varios centímetros por encima del suelo para evitar en cierta medida que los animales esparzan el material del lecho (lo que puede ocurrir cuando los animales se entierran en él). Así también puede evitarse la pérdida accidental de jerbos recién nacidos a través de las aberturas de los barrotes o de la rejilla, y además se proporciona cierta protección contra las corrientes de aire.

LECHO

El material para el lecho ha de ponerse sobre el suelo de la jaula hasta formar un estrato de unos 5 a 8 cm. Los jerbos lo arreglarán de modo que quede conforme a sus necesidades, según la temperatura y sus propios gustos.

Este material debería ser limpio, absorbente, desprovisto de polvo o incapaz de generarlo, y atóxico. Las virutas de madera de pino, el serrín grueso, las mazorcas de maíz trituradas, la hierba, las hojas o cualquier material comercial para lechos son adecuados.

 

LIMPIEZA

Los jerbos son probablemente los animales de compañía más limpios. Sus residuos orgánicos son tan exiguos que el material del lecho de la jaula sólo ha de cambiarse cada dos o tres semanas. Y si cuando toca limpiar el material del lecho nace una camada de cachorrillos, puedes esperar a que los jóvenes se desteten para cambiar el lecho. Naturalmente, si se derrama agua o si es evidente que el lecho está sucio, tendrás que cambiarlo antes. Es posible que haya de cambiar el lecho más frecuentemente durante los días calurosos que en tiempo frío.

La limpieza rutinaria de la jaula consiste en un rápido raspado y barrido cuando se saca el material sucio del lecho. Varias veces al año tendrías que usar una solución de desinfectante doméstico para limpiar con ella tanto la jaula como los utensilios y accesorios. Asegúrate de secar y airear bien la jaula antes de volver a meter los animales en ella.

Cuando vuelvas a poner a tus jerbos en la jaula después de haber renovado el lecho, se enterrarán en él y trabajarán industriosamente para disponerlo a su gusto. Éste es un buen momento para poner en la jaula un trozo de tela suave con el fin de que los jerbos puedan despedazarlo y hacer con los pedazos material para anidar, que les durará hasta el próximo cambio de lecho.

 

ACCESORIOS

Si se les proporciona suficiente espacio, los jerbos no se verán afectados por ningún tipo de parálisis. Aun así, la mayor parte de los jerbos disfrutan con una rueda de ejercicios, que les permite consumir su exceso de energía.

Un comedero, una botella para beber agua, algunos juguetes y un pedazo de madera para roer completan los accesorios necesarios para el hogar de los jerbos.

 

TEMPERATURA Y HUMEDAD

En su entorno natural, los jerbos pueden ponerse cómodos retirándose a sus madrigueras subterráneas durante el calor del día o el frío de la noche, de ser necesario. En cautividad, sus necesidades son aproximadamente las mismas que las tuyas, -unos 22,5 a 26,5 Cº y de un 40% a 60% de humedad relativa-. Pueden tolerar temperaturas más bajas, hasta de unos 10 Cº si tienen suficiente cantidad de material de lecho y para anidar.

Si el clima lo permite, puedes poner las jaulas de los jerbos al aire libre, a condición de que estén protegidos de la lluvia, del sol, del viento y de los depredadores.

Los jerbos que viven en un acuario o en jaulas de plástico transparentes han de ser protegidos contra la exposición directa a la luz solar. Los rayos de sol, más las propiedades aislantes y posiblemente el efecto de aumento de las paredes de la jaula, pueden hacer subir la temperatura interior a más de 38 Cº, lo que podría ser fatal para los jerbos.

La jaula puede situarse en un subterráneo, garaje, o habitación desocupada, como prefieras. Debido a la limpieza y carencia de olor de los jerbos, generalmente no hay ninguna razón para que tengas que privarte de tenerlos casi en cualquier habitación de tu casa.

 

FUGAS

Las actividades de los jerbos, enterrarse, escarbar y roer, no significan necesariamente que estén ansiosos por escaparse. Estas acciones son parte instintiva de su vida normal. Probablemente sufrirás más de una fuga accidental de tus jerbos, de modo que hablaré de las maneras de volver a capturarlos.

Muchas veces un jerbo que se ha escapado estará deseoso de regresar a su jaula voluntariamente, si la tiene a la vista. Puedes ayudarlo a cumplir sus deseos poniendo algunas semillas de girasol cerca de la jaula. Si te quedas tranquilo, puede que él regrese poco a poco hacia ti después de haber explorado su entorno inmediato.

Debido a que a los jerbos les encanta explorar los túneles, un método muy bueno para volver a capturarlos consiste en poner un tubo de cartón o de plástico cerca de un jerbo que se ha escapado (si es necesario hay que usar algunas semillas o material de lecho, como cebo). Cuando él penetre en el tubo, tapa los extremos con tus manos, coge el tubo y devuelve el jerbo a su jaula. 0 bien puedes usar una lata de café con algo de cebo, o cualquier otro recipiente vacío, puesto de costado; cuando el jerbo se meta, lo coges tapando la salida.

También puedes emplear el mismo truco que se usa para capturarnos a los hamsters cuando nos escapamos. Pon un cubo en la habitación donde escapó tu jerbo, y asegúrate de sellar la habitación para que al menos no pueda salir de ella. Haz una serie de peldaños desde el suelo hasta el reborde del cubo, usando para ello ladrillos o bloques de madera. Pon algunas semillas y material del lecho sobre los peldaños y dentro del cubo; también puedes poner dentro del cubo a la pareja del animalito que se ha escapado (asegúrate antes de que el cubo sea lo suficientemente alto como para que ellos no puedan salir de él). A la mañana siguiente deberías encontrar a tu jerbo escapado a buen recaudo dentro del cubo.




Su Alimentación

Para mantener la salud de tu animalito y para satisfacer sus necesidades energéticas, deberás proporcionarle una dieta equilibrada que cumpla con todos los requisitos para la buena nutrición de los jerbos.

ALIMENTO SECO

El alimento granulado para jerbos («pellets», croquetas), que se vende en las tiendas de animales, está especialmente formulado para satisfacer las necesidades dietéticas de estos animalillos. Contiene un surtido de granos como trigo, maíz, avena, y cebada, así como semillas de girasol, semillas de calabaza (y otras semillas pequeñas), cacahuetes, y copos de vegetales. Este alimento especial para gerbos debería constituir la base de la dieta de tus animales.

Ocasionalmente, algunos humanos ofrecen a sus jerbos patatas ,chips, cacahuetes con cáscara, palitos "preztel", galletas saladas y golosinas similares.

La cantidad de comida necesaria es algo que se aprende fácilmente con la experiencia. Generalmente, con alrededor de una cucharada de sopa por día por jerbo adulto, y más o menos la mitad de esto para un animal joven, debería ser suficiente.

No hay una regla acerca de la hora del día en que se les debe dar la comida a los jerbos. Cada día, hacia el atardecer, es tal vez bastante cómodo. Tus jerbos aprenderán a esperar la hora de la comida y se pondrán muy activos en cuanto oigan los sonidos relacionados con su alimentación. Al contrario que nosotros los hámsters, no acumulan comida y -excepto por las semillas de girasol- no suelen sobrealimentarse.

SEMILLAS DE GIRASOL

Las semillas de girasol son la golosina preferida de los jerbos. Es fascinante observar a un jerbo sostener y manipular con destreza una semilla con sus manitas, partir la cáscara con sus afilados incisivos, extraer y devorar la semilla misma, y después descartar la cáscara para ir a buscar otra semilla. Casi todos los jerbos hacen esto cuando alcanzan unas tres semanas de edad. Sin embargo, estas semillas no deberían constituir una parte importante de la dieta, ya que contienen mucha grasa, y tus animalitos podrían tener problemas de obesidad.

 

VERDURAS

El alimento seco tiene que complementarse con verduras, varias veces a la semana, para proporcionarles vitaminas y minerales adicionales. Puedes dar a tus jerbos lechuga fresca, apio, zanahorias, perejil, nabos, cáscara de manzana, hierba, diente de león, alfalfa, y alimentos similares, pero siempre en cantidades pequeñas. Tus jerbos no son tan susceptibles a la diarrea como nosotros los hámsters, pero aun así, hay que darles verduras sólo en cantidades limitadas para eliminar el riesgo de trastornos intestinales.

Dentro de las limitaciones de las que hemos hablado, la dieta del jerbo te permite considerables posibilidades para variar. Los diferentes animales pueden mostrar ciertas preferencias por determinados alimentos, y de vez en cuando tú podrás entretenerte descubriendo sus gustos.

 

UTENSILIOS PARA LA ALIMENTACIÓN

Puedes servir la comida de tu jerbo en un platillo bajo, que no sea fácil de volcar, pero es mejor un comedero que se pueda fijar a una de las paredes de la jaula. La comida servida en un comedero de este tipo estará menos expuesta a ensuciarse con excrementos y con material del lecho.

 

AGUA

El origen desértico del jerbo significa que sus exigencias de agua para beber son mínimas; sin embargo, tu animalito deberá disponer siempre de agua fresca y limpia.

Para el agua, los platos o fuentes no son adecuados. Cada vez que el animal escarbe, arrojará material del lecho y residuos dentro del agua, ensuciándola. Además, tus jerbos podrían ahogarse dentro del recipiente con agua. Por último, los jerbos prefieren beber cuando están sentados.

Un bebedero de botella, de los que se venden en cualquier tienda de animales, es económico, se fija fácilmente a la jaula, y ayuda a mantener el agua en condiciones higiénicas. Asegúrate de comprar uno con una boquilla metálica. Para que el bebedero quede a una altura conveniente, y para evitar que el material del lecho actúen como una mecha absorbiendo el agua, debes situar la botella de modo que el extremo de la boquilla quede a varios centímetros por encima de la superficie del lecho.

Si el alojamiento de tu jerbo es un acuario o un habitáculo de paredes sólidas, puedes doblar fácilmente un alambre para sostener la botella invertida dentro de un rincón de la jaula.

 

VACACIONES

Los jerbos pueden viajar sin problemas, pero lo más probable es que decidas dejarlos en casa si sales de vacaciones. Puedes dejar a estos animales sin que nadie los atienda durante varios días, debido a sus pocas necesidades.

Antes de marcharte, déjales un lecho nuevo, un recipiente accesible con abundante alimento seco, y un bebedero de botella lleno de agua limpia y fresca (asegúrate de que el bebedero no pierde agua). Déjale a cada jerbo un buen trozo de zanahoria cruda; esto complementará su dieta y les proporcionará una fuente de agua para casos de emergencia. Comprueba que la jaula sea a prueba de fugas, y que quede situada en un lugar donde no esté expuesta a la luz solar directa ni a extremos de temperatura ni a corrientes de aire.

Si tus vacaciones van a prolongarse más de algunos días, naturalmente tendrás que conseguir que alguien vaya a cambiarles el alimento y el agua a los animales, al menos una vez por semana, y a cambiar el material del lecho cada dos semanas, aproximadamente.




Adiestramiento

Cuando lleves tus jerbos a casa por primera vez, puedes darles agua y comida, pero conviene dejarlos descansar un día antes de comenzar a manipularlos. Así tendrán algún tiempo para recobrarse de la excitación del transporte y podrán acostumbrarse un poco a su nueva casa.

MÉTODOS DE MANIPULACIÓN

El mejor método para coger un jerbo consiste en poner una o ambas manos, con las palmas hacia arriba y ligeramente en copa, bajo su cuerpo, para poder levantarlo. Al principio, déjalo que camine hacia tu palma abierta antes de levantarlo; así le darás la oportunidad de prepararse para la experiencia. Después, puedes levantarlo con un suave pero rápido movimiento de una o ambas manos. No lo cojas por la parte media de su cuerpo, podría sentirse atrapado lo que le incitaría a intentar escapar.

Cuando un jerbo está en alto, unos cuantos centímetros sobre cualquier superficie sólida, no es frecuente que intente saltar o descender sin pensárselo mucho, porque estos animales suelen tener un buen sentido de la altura.

Si alzas a tu animalito a cualquier altura, conviene sostenerlo sobre la palma de una mano, sujetando la base de la cola con la otra mano para evitar caídas accidentales. Cuando pongas a los jerbos sobre una mesa para que hagan ejercicio, ellos sabrán que no deben aventurarse más allá del borde, pero en algún momento de entusiasmo pueden resbalar o simplemente olvidarlo, y deberás estar alerta para evitar accidentes de este tipo.

Tus animales disfrutarán trepando por tu brazo o por tu ropa, y es posible que se instalen sobre tus hombros (no hagas ningún movimiento brusco que pudiera causar una caída). A los jerbos les gusta meterse por los cuellos, en los bolsillos, o en los capuchones; vigílalos para evitar que escarben o muerdan tu ropa, dañándola.

DOMESTICACIÓN Y ADIESTRAMIENTO

Muchos criadores de jerbos dicen que a pesar de haber manipulado miles de veces a jerbos domesticados y no domesticados en las más variadas condiciones, nunca han sido mordidos con fuerza suficiente como para dañar la piel. Por lo general, un jerbo sólo morderá con fuerza si se le manipula incorrectamente -acosándolo, apretándolo, engañándolo, etc.-. Naturalmente, si pones un dedo directamente frente a su boca y lo mantienes allí, puedes recibir un ligero mordisco si el animal tiene hambre o si está royendo algún objeto. Esta reacción es casi instintiva. Si una mordedura consigue romperte la piel, deberás tomar las precauciones médicas adecuadas al igual que en el caso de cualquier mordedura de otro animal.

La docilidad del jerbo cuando es manipulado, su curiosidad, su amistosidad, su ciclo de actividad y sus preferencias alimentarias constituyen tus claves para domesticar y adiestrar con éxito a tu animalito. Además, su inteligencia parece muy desarrollada para su tamaño. Por ejemplo, aprende a evitar ciertas situaciones unas diez veces más rápidamente que las ratas blancas.

La paciencia, la comprensión, la repetición y el premio resultan esenciales para domesticar y adiestrar a un jerbo. Serán tus herramientas para desarrollar en tus animales una sensación de confianza.

Las sesiones de adiestramiento tienen que ser cortas, especialmente si estás tratando con jerbos jóvenes, que pueden ser algo nerviosos o saltones hasta que cumplan algunas semanas de edad. Recuerda el ciclo de actividad de los jerbos. Si interrumpes o impides un período de descanso, muy necesario, pueden ponerse algo irritables.

Procede lentamente, con calma, haz que tus movimientos sean deliberados y háblales continuamente. Deja que los jerbos se acostumbren a tu tamaño; incluso tu mano puede parecerles un gigante.

A la hora de comer, permite a los animales comer algunas semillas o pedacitos de lechuga directamente de tu mano. Mientras comen, ráscales suavemente con un dedo la cabeza, las orejas o la espalda; de este modo se irán acostumbrando a tu contacto. Después, durante las sesiones de adiestramiento, ofréceles varias golosinas como premio, especialmente si estás intentando enseñarles algunos trucos sencillos.

A medida que progreses, deja que tus jerbos salgan de la jaula para que puedan moverse con cierta libertad en un área limitada, como una caja grande, la superficie de una mesa o incluso una bañera. Los jerbos disfrutarán con estas salidas periódicas, especialmente si les das algunos objetos interesantes para que los exploren. Lo más probable es que los jerbos vuelvan voluntariamente a su jaula cuando tengan hambre o estén cansados; de no ser así, puedes incitarlos para que vuelvan a su jaula o simplemente cogerlos.

No debes permitir que los jerbos estén en libertad en la casa. Es muy posible que se pierdan o se accidenten. Sin embargo, de vez en cuando puedes dejarlos en libertad dentro de una habitación o de un recinto cerrado; asegúrate de que el espacio está bien cerrado para evitar que los jerbos se escapen o que puedan meterse perros o gatos. Tendrás que vigilar tus pasos -literalmente- porque los jerbos se acercarán a tus pies, ya sea por su curiosidad o debido a la necesidad de sentirse físicamente seguros.

Puedes llevar tus jerbos al aire libre, si el clima lo permite, pero tienes que confinarlos dentro de una caja, corral o algún otro tipo de recinto cerrado. Si escaparan de tu control, podrían ser víctimas de los pájaros o de animales domésticos, de depredadores, de sustancias venenosas o del clima frío.

No es conveniente sacar al aire libre a los jerbos más nerviosos o asustadizos. Asimismo, los animales muy activos y excitables pueden ser demasiado ingobernables. Muchos propietarios de jerbos son partidarios de un estilo de vida absolutamente interior para sus animales.



Resproducción

En cautividad los jerbos se reproducen mejor si se los tiene en parejas. Dos o más hembras con un macho resultarán un desastre o fallo; o bien no habrá crías, o bien las hembras podrían llegar a matar al macho. Al perder a su compañero, un jerbo hembra se resiste a recibir a uno nuevo, y puede incluso llegar a rechazarlo completa y definitivamente.

MADUREZ Y REPRODUCCIÓN

La madurez sexual se alcanza entre las edades de nueve y doce semanas. Generalmente los sexos pueden distinguirse a las tres semanas. El cuerpo del macho tiene un bulto cónico -normalmente con un mechón de pelo- cerca de la base de la cola, y hay una bolsa escrotal de color oscuro. La grupa de la hembra es más redondeada; la abertura genital está cerca de la abertura anal. Como regla general, los machos maduros son algo más grandes y más pesados que las hembras.

El emparejamiento inicial de los jerbos casi siempre resulta en compatibilidad si se junta a la parejita cuando ya han alcanzado la madurez. Cuando compres tus jerbos en una tienda, es posible que este detalle ya haya sido tenido en cuenta; de no ser así, en dos o tres días podrás notar si se trata de un "matrimonio feliz" o no. Una vez que la pareja se haya establecido de este modo, será posible dejar al macho con la hembra permanentemente sin poner en peligro su seguridad, incluso mientras la hembra esté amamantando a su camada.

Si quieres, puedes poner una caja de nidificación de madera o de metal (con una entrada adecuada), pero la mayor parte de los jerbos parecen sentirse satisfechos con nidos hechos con tela, papel u hojas, que ellos despedazan en tiras con sus dientes y manos. Tanto el macho como la hembra participan en este proyecto.

Tus mascotas pueden reproducirse durante todo el año; aparentemente no hay variaciones estacionales en este sentido. Puede producirse un apareamiento inmediatamente después del nacimiento de una camada, y a veces durante el período de lactancia de los cachorros. El período de gestación es de unos 24 días.

O eres muy observador, o puede que no seas capaz de detectar un embarazo a menos que peses a la hembra. Como los jerbos suelen ser tan tranquilos, es posible que la primera indicación de una nueva camada sean las agudas llamadas de los animalitos recién nacidos. La mayoría de las camadas nacen durante la noche o bien temprano por la mañana; sin embargo, se han dado casos de algunos nacimientos a media tarde.

El parto es relativamente sencillo e indoloro, y una camada grande puede nacer en un período de sólo una hora, aproximadamente; como no es necesario que prestes ninguna ayuda, conviene que simplemente dejes a la hembra tranquila durante ese período.

El tamaño de la camada puede variar entre uno y diez cachorrillos, siendo el promedio de unas cuatro o cinco crías por camada; la relación entre machos y hembras es prácticamente de uno a uno. La mayor parte de las hembras tendrán su primera camada más o menos a los seis meses de edad. Aproximadamente un tercio de las hembras pueden tener su primera camada a una edad de tres o cuatro meses.

La vida reproductiva de la hembra puede durar unos 20 meses, aunque generalmente se termina a una edad de unos 14 meses.

CONSEJOS PARA LA REPRODUCCIÓN

Como propietario de animales, es posible que no puedas duplicar algunas de las condiciones favorables que pueden conseguir los criadores profesionales de jerbos. No obstante, si sigues los consejos que damos a continuación, debieras tener excelentes posibilidades de éxito en la reproducción de tus jerbos: 1) Asegúrate de que los animales tienen suficiente espacio en la jaula, y una cantidad adecuada de material de lecho y para anidar; 2) Proporciona a tus jerbos una dieta con un contenido proteínico relativamente alto y baja en grasas; 3) Proporciónales suficiente intimidad -una jaula con una o más paredes opacas puede ayudar-; 4) Sitúa la jaula en un lugar donde haya un mínimo de perturbaciones debidas al ruido de la casa y del tráfico; 5) Evita las manipulaciones innecesarias de los jerbos al atardecer.

LOS JERBOS JÓVENES

Los jerbos nacen desprovistos de pelaje y de color rosado, ciegos, sordos y sin dientes. Tienen algo más de 2,5 cm de longitud y pesan unos 3 gramos. El porcentaje de supervivientes del parto es relativamente alto, y el canibalismo es raro. Si la hembra devora a sus crías, es posible que éstas hayan muerto a causa de una falta de leche debida a su vez a una deficiencia vitamínica; puedes evitar esto dando a la hembra algo de leche evaporada durante la preñez y la lactancia.

Puedes dejar al macho con la hembra y con la camada, aunque sus deberes consistirán sólo en guiar ocasionalmente a los jóvenes de regreso al nido, y en sentarse en éste para ayudar a mantener a las crías a una temperatura adecuada.

La primera semana de vida es crítica. No se recomienda manipular a los animales durante este período -este tipo de intromisión puede ser causa de que la madre, involuntariamente, aplaste, asfixie o abandone a los pequeños.

Es posible que algunas hembras fracasen con una camada, y que sin embargo en la siguiente todas las crías sobrevivan. Cuando los jóvenes se alejan del nido -lo que puede suceder a una edad muy temprana- generalmente la madre los devolverá cogiéndolos con sus manos, o incluso levantándolos con el hocico. Al parecer estas acciones no causan ningún daño a las crías. Después se ocupará de volver a formar el nido para mantener a todos sus hijitos abrigados y seguros. Si la camada es grande, algunas hembras mantienen a las crías en dos nidos, dividiendo sus atenciones entre los dos, por partes iguales.

Aunque se puede ofrecer a la hembra que está amamantando a sus crías algunos trocitos de pan duro empapados en leche, esto no suele ser necesario si le estás dando una dieta equilibrada y suficiente cantidad de agua para beber.

A los tres días, aproximadamente, los jovencitos comienzan a adquirir cierta pigmentación oscura y puedan arrastrarse con dificultad. A los cinco o seis días, ya es visible una pelusilla de color gris, y se abren las orejas. A las dos semanas, el pelaje ya es de color marrón rojizo. Al cabo de unos pocos días, la mayor parte de los jerbos ya tienen incisivos para sus primeros intentos de roer, sus párpados comienzan a separarse, y su actividad es más coordinada.

A la edad de tres semanas, los jerbos deben pesar unos 15 gramos. Para entonces ya pueden ingerir alimentos sólidos, beber en un bebedero de botella, trepar por la malla de alambre, ponerse de pie, saltar y tamborilear con sus cuartos traseros. Aunque pequeñitos, ya son verdaderos jerbos y habrá llegado el momento de destetarlos. Parecería que es una edad demasiado tierna para el destete, pero los animales se adaptan fácilmente, y es importante apartar a las crías de sus padres para evitar los problemas de espacio y cuidados de los padres si se diera el caso de que otra camada llegara en pocos días (aunque esto sea la excepción más que la regla).

A esta edad, las crías pueden ponerse en jaulas separadas después de haber determinado su sexo, o pueden ponerse en una jaula comunitaria hasta que tengan unas ocho semanas de edad; a esta edad hay que separarlos para evitar los cruces entre hermanos. Al emparejar a los jerbos, conviene que el parentesco no sea más próximo que el de primos en segundo grado.

Los jóvenes pueden alojarse en habitáculos más reducidos que los adultos, pero has de calcular un mínimo de unos 0,25 metros cuadrados por animal.

Durante la primera semana después del destete, puede que quieras poner algo de cereales de desayuno sin azúcar con la comida normal de los jerbos; es un alimento fácil de suministrar y a los jerbos parece gustarle. También se les puede dar algo de pan duro empapado en leche. Siempre que la boquilla del bebedero se ponga a una altura lo suficientemente baja como para que la alcancen los jóvenes, éstos aprenderán su uso rápidamente.

En algunas camadas puede haber uno o dos animales más débiles, debido a problemas de crianza o a deficiencias dietarias. Muchas veces estos jerbos crecerán hasta adquirir un tamaño normal y no se diferenciarán de los otros cachorros de su camada. Si los hermanos y hermanas abusan de estos animalillos más débiles, puedes aislar a éstos últimos para darles una oportunidad de desarrollarse sin demasiados problemas.





Enfermedades


El jerbo es un animal relativamente saludable y resistente, y se mantendrá así con un mínimo de cuidados por parte de su propietario. Puedes esperar que un jerbo normal viva de tres a cinco años.

Las medidas preventivas son importantes porque el tratamiento exitoso de algunas enfermedades de los animales pequeños es difícil o simplemente imposible. Entre las medidas preventivas podemos mencionar una dieta adecuada, agua en cantidades suficientes, una limpieza razonable, suficiente espacio en la jaula con una ventilación adecuada, y protección contra la humedad y contra los extremos de temperatura y las corrientes de aire.

La diarrea y otras enfermedades intestinales parecen ser infrecuentes en los jerbos. Si llegara a aparecer alguno de estos trastornos, es posible que sean causados por la dieta -tal vez demasiadas verduras, o algún alimento contaminado o en mal estado-.

Los resfriados y otros trastornos similares no son frecuentes, pero entre sus síntomas podemos mencionar la apatía o falta de actividad, los ojos o la nariz con secreciones, y la falta de apetito.

Ocasionalmente, los jerbos pueden verse afectados de pérdida de pelo, heridas de los ojos, llagas o heridas de la piel y parásitos externos. En estos casos, consulta siempre, inmediatamente, a tu veterinario.


 

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